martes, 21 de mayo de 2013

Confesiones de una 'Batmanía'

Y todo comenzó con un casete VHS
 Verano de 1994

A los seis años, el mundo de un niño se reduce a su habitación, su casa y el mundo exterior. En aquel entonces la habitación, era su pequeño espacio personal repleto de juguetes tirados por todas partes (y los que no eran de su agrado, con las piezas rotas), esperando a ser tomados de nuevo para una nueva e imaginaria aventura. Su cama estaba cubierta con un edredón decorado con las imágenes de unos 'dibujitos animados' de moda y estante, contenía algunos libros de aprendizaje con muchas imágenes "para que le guste aprender", como decía mamá. 


Como vemos, nada especial. Al igual que el resto del apartamento que sólo estaba conformado por el cuarto del niño, el de los padres, la sala comedor del cual destacaba el enorme televisor Sony Trinitron de 40 pulgadas, la cocinita, un baño y un pequeño balcón. Su 'mundo exterior' en aquel entonces era sólo la escuela infantil y 'las salidas con mamá'. 

Un día, Papá llegó de buen humor con un paquete bajo el brazo, lo cual llamó la atención del pequeño, que estaba aburrido de jugar con los mismos muñecos desgastados que aún tenía desde su cumpleaños anterior.

"!Mira lo que tengo acá! !Se ve nítido! Esto te va a gustar hijo"

Muy parecido al casete que mencionamos
Le entrega un casete de VHS, (ya sabía muy bien lo que era para entonces) y en la foto vio la imagen de un tipo vestido de forma extraña: mascara negra, orejas en puntas, y sólo se le podía ver los ojos y la boca. Se quedó impactado, pues era una figura algo tenebrosa.

"¿Será malo pa?", preguntó con inocente duda, a lo que su progenitor respondió: !Un héroe nunca puede ser malo!. Vamos a verla esta tarde y veremos si te gusta ok?

Entonces, el niño al fin la vió, y desde entonces, nunca la dejó. Tal vez esa cinta se desgastó tanto por las irrepetibles veces en que fue reproducida, al menos dos veces a la semana y el chico ya se sabía todas las escenas. 

"Es muy adulta para su edad" comentó la madre con severidad, mientras observaba las escenas mas violentas la primera vez que lo vieron, pero el espectáculo era envolvente y emocionante. El padre fingió no escuchar la opinión.

Poco importaba la trama mafiosa, la tragedia familiar del protagonista, la corrupción de la ciudad y la chica rubia de la película y que la misma no era 100% fiel a los comics (que ni siquiera sabía que existían). 

Lo que más impactó al muchacho era el traje de murciélago, el payaso que daba miedo y a la vez risa, la inmensa cueva con computadoras de alta tecnología, la pistola de gancho que escalaba edificios!! la "nave espacial" con metrallas que usaba para atacar al payaso, la señal en el cielo y sobre todo, lo que mas ansiaría tener y sufriría por saber que nunca lo tendría: el batmovil. 


Los inolvidables Michael Keaton (y su espectacular Batman) y Kim Basinger en el maravilloso filme que marcó la vida de muchos. Un clásico de Tim Burton.
Intentó armarse uno de esos, con materiales baratos como cartón y pintura negra. No logró mas que mancharse las manos y recibir una gritonada de millones de decibeles. Hasta lloró por no tener ese maravilloso auto con forma de avión negro, con alas de murciélago  computadoras, metralletas en los laterales, el espectacular escudo, el piloto automático. Además de la música, ¡esa música! que tarareaba sin cansarse. ¡ERA DEMASIADO GENIAL! 

Batman 89' ,la que inició toda esta fiebre
Poco tiempo después vio la segunda película. Y si bien no le gustó del todo, porque le pareció demasiado "rara" y un poco "fea" por la mujer loca vestida de gata y el gordo mocoso llamado Pinguino; que si daba mas miedo que el Guasón; le encantó el 'batarang', la capa planeadora (ahora si podía volar!!), la nave acuática y sobre todo: la 'sorpresa' del Batmovil en la escena que se desprende de los laterales para convertirse en una nave estrecha que cruza entre dos paredes...

No obtuvo la ansiada nave, pero al menos sí el traje... o la mascara al menos, que le armaba con mucha paciencia uno de sus tíos, junto a una tela negra de seda que hacía de capa, cada vez que llegaba de visita con sus padres. Y luego, hacer una que otra locura, como creerse el hombre-murcielago, y saltar de la cama para 'volar', y vez de ello, caer de cara y cortarse el labio inferior. 

Tal vez, no obtuvo el batmovil, pero al menos le dieron la figura del héroe en miniatura. Aquel muñeco, que ahora esta perdido en el abismo infinito del tiempo y el espacio, fue su posesión mas preciada. Aunque el niño era demasiado joven para entender conceptos complejos, ya tenía noción del heroísmo que representaba este personaje que siempre ayudaba sin pedir reconocimiento, le daba su merecido a los 'malos'. Era la esperanza de una ciudad peligrosa, y sobre todo: no tenía super-poderes. 

De día millonario filántropo; de noche, un guerrero vestido de murciélago  para hacer mojar de orina los pantalones de los criminales. Todo por una promesa a sus padres, quienes murieron asesinados y no lo vieron crecer. El Caballero Oscuro, representa la esperanza envuelta en la oscuridad. Un alma cansada que lucha una guerra eterna, que tal vez, algún día ganará. Y a pesar de todo, a pesar de las situaciones mortales, siempre tendrá el mejor poder de todos: la invencible voluntad... de no rendirse nunca.


Años después llegarían las películas de Val Kilmer y George Clooney (que en su momento divirtieron, pero ahora, horrorizan) y la serie animada de los 90's durante la escuela primaria. Mucho mas tarde la universidad y la sensacional trilogía de Christopher Nolan y Christian Bale, que lograron que el personaje esté mas vigente y renovado que nunca. El resto es historia...



Han pasado mas de 20 años después de esto, aunque ya no seré un niño nunca más, toda esa fiebre que pudo ser una simple moda o un capricho infantil, aún queda y prevalece, como por ejemplo: seguir siendo fan de Batman... hasta el día de hoy... sin tener que sonrojarme. 

Hasta luego amigos...

"No es un héroe, es un guardián silencioso, un protector vigilante, un Caballero Oscuro" - Jim Gordon. The Dark Knight (2008)


Mi última adquisición, que mantiene la tradición de esa vieja afición 
Y para las risas:



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